Estamos
bajo el signo de Acuario y los nacidos en este día son normalmente
azules con una fuerte predisposición a la huelga feliz. Trabajar con
lentitud o mejor, trabajar con calma. o mejor aún,¡no trabajes y
punto!
Film “Lavorare con lentezza” de Guido Chiesa
La
centralidad del programa de los gobiernos que adhieren al
neoliberalismo, es la estabilidad financiera, su espectro atraviesa
todos los ordenes. Aún así, las finanzas producen pobreza,
precariedad y no terminan de ser un factor de estabilidad,
transformándose en un peso para la vida social condenando al
descarte a millones de personas que se debaten entre la incertidumbre
y la angustia (R. Rouvier).
Según
informa el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la tasa de
desocupación en jóvenes de entre 14 y 29 años fue de 19,3 por
ciento en el segundo trimestre de 2018, proceso de
expulsión laboral que
continuó durante
los dos primeros meses del 2019
(www.centrocepa.com.ar).
La problemática social es compleja. La pobreza no hace solo
referencia a carencias materiales inmediatas sino a la falta absoluta
de oportunidades de reconocerse como ciudadanos plenos y conscientes
de los derechos y deberes necesarios para construir su propia
historia.
Las
épocas se suceden a más velocidad que la ideología. Los efectos de
lo real-social no inciden directamente en el orden de los
pensamientos, sino que deben atravesar dispositivos
representacionales imaginarios que definirán el pensar, el sentir y
el hacer de las personas. Las situaciones socio-históricas que
producen modos de subjetivación se expresan, y a su vez se ocultan,
en problemáticas singulares.
Las
nuevas tecnologías y la irracionalidad de la tasa de ganancia que
obtienen las finanzas, son, entre algunos otros factores, los que nos
indican que la concepción del trabajo que heredamos de la modernidad
no alcanza, no sirve. Eso que denominamos trabajo quedó obsoleto
ante una realidad en transformación.
Así
como la aparición del capitalismo requirió la reconfiguración de
la esclavitud en trabajo asalariado, hoy día esta concepción debe
ser repensada. El pleno empleo es una utopía: no hay trabajo para
todos y no lo habrá, excepto que se reduzca la jornada laboral.
Estamos
en una profunda crisis del trabajo asalariado. El problema de la
superación del trabajo asalariado es el problema principal en el
mundo. Dadas las condiciones actuales del desarrollo tecnológico, y
en el hipotético caso de que las condiciones económicas para que la
producción aumente, son necesarios cada vez menos puestos de trabajo
humano para producir cada vez mayores cantidades de productos.
Según
Giorgio Agamben la “nuda vida” es la vida sometida al “poder”
y a su arbitrio. Hoy la regla es la excepción, vivimos en un estado
de urgencia que el poder tiene interés en mantener para
justificarse. La "nuda vida" se volvió la norma, y merece
ser pensada.
Sometidos
a la mano invisible del mercado somos "ganado cibernético que
pasta mansamente entre los servicios y mercancías ofertadas".
Tenemos, por una parte, una flexibilización general del trabajo, la
información, las relaciones interpersonales; por otro lado nos
encontramos con una operación de anestesia social, "fundada en
la unidad del consumidor ideal, de bienes y servicios, de
entretenimiento, de política, de información, el cyber-zombie"
(G.
Châtelet).
La "nuda
vida" es
producto de esta maquinaria biopolítica que genera el capitalismo
financiero.
Entre
las muchas cosas que hacen singular este modelo se encuentra su
capacidad de culpabilizar a la victima. “Lo último que necesitamos
en este momento de alta vulnerabilidad, es que alguien nos diga que
es nuestra culpa” (Soledad Castro Virasoro).
Muy
frecuentemente, cuando se planifican distintos tipos de campañas de
prevención y educación se centran en lo que deben y no deben hacer
las victimas, configurando un mensaje perverso, cuyo efecto es el
maltrato psicológico, una violencia invisible, que produce en el
otro desvalorización, sentimientos de culpa y sufrimiento.
Según
esta lógica riqueza y pobreza, éxito y fracaso, salud y enfermedad,
son fruto de nuestros propios actos. Los éxitos y fracasos no
dependen de cuestiones sociales, sino del individuo y su correcta
gestión de emociones, pensamientos y actitudes. Eso aumenta la
ansiedad y la depresión. En vez de generar seres satisfechos y
completos genera resignación.
Sin
embargo, la subjetividad es producida tanto por instancias
individuales como colectivas, es plural y polifónica.
El
gran trabajo del capital contemporáneo es docilizar. Toda una
maquinaria de poder administra y coordina nuestra enajenación,
alienación de lo que somos capaces de hacer frente a las
limitaciones de nuestra potencia vital.
El
desinterés, la falta de ambiciones se asemejan a la resignación. La
resignación aparece como consecuencia frente a un destino que se
siente inevitable. Algo cuando es inevitable es fatal. Puede,
entonces, entenderse una cierta comprensión fatalista de la
existencia como una manera de situarse frente a la vida. Este
fatalismo pone de manifiesto una peculiar relación de sentido que
establecen las personas consigo mismas y con los hechos de su
existencia, y que se traducirá en comportamientos de resignación
ante cualquier circunstancia. Esta situación subsume a quienes la
padecen en la marginalidad y el sufrimiento. Es así como surgen el
desamparo, la violencia, la perdida de autoestima y el aislamiento,
en un clima creciente de impotencia y desesperanza.
El
sentir y el pensar fatalista producen conformismo y sumisión
respecto a las imposiciones del destino. La resignación es una
pasión triste, que conduce a la parálisis; es un afecto que domina
el cuerpo y la imaginación que conlleva pasividad.
“No
obedezcas a quienes quieren que tu vida se convierta en un contenedor
de tiempo vacío. Si tienes que vender tiempo a cambio de dinero,
recuerda que ninguna suma, por grande que sea, vale más que tu
tiempo” (Andrea Gloppero).
Sostiene
Michel Foucault que las maquinarias difusas de poder no existen sin
puntos de resistencia. El personaje conceptual Poroto, creación de
Eduardo Pavlovsky enseña la huida como estrategia de resistencia
micropolítica.
“La
huida no es una enfermedad, dice Poroto, sino una ciencia”. Las
huidas son fundamentos existenciales, permiten diseñar un sentido
para la vida. Una retirada humanizante para volver al mundo emocional
de otra manera, inventando.
El
horror es permanecer fabricando afectos tristes y perder la capacidad
o potencia de actuar. La huida de Poroto –su micropolítica
resistencial– es la de huir a tiempo de la toxicidad que afecta el
cuerpo cuando se descompone en las relaciones tristes. Huir a tiempo
es preservarse, la huida es un acto terapéutico existencial.
“Poroto
es un héroe de la micropolítica de la resistencia. Un héroe que se
gestó problematizando y cuestionando la posmodernidad”.
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