La colectiva Actrices
Argentinas convocó, el martes 11 de diciembre, a una conferencia de prensa para
acompañar la denuncia de la actriz Thelma Fardín. Este fue un acto
primordialmente político que hizo visible una situación de opresión y
cosificación. Con una consecuencia reparadora ya que se pudo nombrar lo
inenarrable, aquello oculto que nos descompone interiormente. Que la palabra
ocupe el lugar de lo inefable implica un enorme esfuerzo.
Tal acción tiene, también, un
efecto micropolítico. Moldeando posturas, actitudes y formas de percibir las
cosas, rompiendo con la naturalizaciones de opresión patriarcal; y esto ocurre
no solo con las mujeres, sino también con los varones que nos vemos obligados a
desarmar una trama en la que fuimos criados. Desde este punto de vista una
sociedad puede definirse por sus líneas de fuga, flujos que hacen evolucionar
las costumbres. Estos flujos moleculares son micropolíticos en tanto modifican
las condiciones macropolíticas. En este sentido el movimiento feminista funciona
como un acelerador de partículas en nuestra sociedad. Es toda la sociedad que
comienza a devenir. Pero la liberación es una tarea dolorosa, que produce y
producirá resistencias e intentos de reconducir este flujo molecular… pero eso
ya es otra historia.
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