Lo
que más extraño era que, cada vez que Alicia observaba un estante
cualquiera para contar exactamente lo que había, este estante en
particular estaba absolutamente vacío, mientras que los otros
estaban llenos a reventar. Cómo se desvanecen las cosas aquí, dijo
finalmente con un tono pesaroso, tras haber pasado alrededor de un
minuto persiguiendo inútilmente a una gran cosa brillante que tan
pronto parecía una muñeca como un costurero, y que siempre se
encontraba en el estante superior al que ella miraba. Voy a seguirla
hasta la estantería más alta. Supongo que no se atreverá a
atravesar el techo. Pero incluso este plan fracasó: la cosa pasó
tan tranquila a través del techo, como si estuviera muy acostumbrada
a ello.
Lewis
Carroll, A través del espejo y lo que Alicia encontró allí
Una
de las cosas que más me sorprenden de Chivilcoy son los atardeceres
en la Plaza 25 de Mayo. Las copas de los arboles se pueblan de
pájaros. Cientos de ellos se posan en las ramas, y otros tantos
emprenden vuelos en forma rítmica, imprevisible y simultanea.
Es
una “multiplicidad” de pájaros la que puebla la porción de
cielo de la plaza . Existe, en cada multiplicidad, un borde, una
línea envolvente que constituye a la bandada en tal momento, más
allá de la cual la bandada cambia, deja de ser “esa” bandada.
A
veces, algún pajarito alcanza ese borde dinámico, se desplaza allí
aleatoriamente, momento en el que modifica su movimiento para volver
a entrar en el grupo. Otras veces el borde es definido por un pájaro
que no pertenece a la bandada, y que puede resultar una amenaza. Este
borde o umbral, que define a la bandada, determina un cuerpo, y este
cuerpo es un agenciamiento de múltiples cuerpos más simples.
La
acción que un cuerpo produce sobre otro implica una mezcla de
cuerpos. Un cuerpo que está llamado a actuar sobre otro afectándolo
y, a su vez, el otro también lo afecta. Las mezclas de cuerpos
pueden ser tanto buenas como nocivas. Es una afección nociva cuando
la composición del cuerpo de un individuo cualquiera no conviene con
el de otro individuo.
Spinoza,
en el Libro II de su Ética, define la individualidad de un cuerpo
por la permanencia de una relación de movimiento y de reposo a
través de todos los cambios que afectan a todos los múltiples
cuerpos de la bandada de los pájaros de la Plaza 25 de Mayo.
Todo
tipo de relaciones van a componerse para formar una individualidad.
El grupo de los pájaros conforma un cuerpo, al que también
denominamos agenciamiento, y nos sirve para hablar análogamente de
las relaciones entre las personas, y, porque no, de una misma
persona, ya que nuestros cuerpos están hechos de una infinidad de
partes en una cierta relación de movimiento y de reposo que nos es
característica.
Decíamos
que las mezclas de los cuerpos pueden ser tanto buenas como nocivas.
Son nocivas cuando el cuerpo que se mezcla con el nuestro tiende a
destruir una de nuestras relaciones subordinadas, este es un mal
encuentro. Son buenas las mezclas que tienden a mejorar nuestras
relaciones características, un buen encuentro.
Spinoza
nos explica que cuando hacemos un encuentro tal que la relación
característica del cuerpo que nos modifica destruye o disminuye
nuestras relaciones características, nuestra potencia de actuar
estará disminuida o destruida. Al contrario, cuando entramos en un
encuentro tal que la relación del cuerpo que actúa sobre nosotros,
se combina con la relación característica de nuestro propio cuerpo,
nuestra potencia de actuar está aumentada. Estos son los dos afectos
fundamentales: la tristeza y la alegría. La alegría aumenta nuestra
potencia de actuar. La tristeza disminuye o destruye nuestra
potencia. El afecto no es un sentimiento personal, tampoco es un
carácter, algo inscripto en nuestra esencia, sino que es el efecto
de la acción de grupo.
Entonces,
un cuerpo, agenciamiento, puede ser definido por el conjunto de las
relaciones dinámicas que lo componen, o por su poder de afectar y
ser afectado.
Se
cuenta que Spinoza detiene la redacción de su Ética en el libro
primero, al cabo de su definición de Dios. Una cuestión a resolver
lo frena. Esta cuestión toma forma en el Prefacio de su Tratado
Teológico Político: cuál es el origen del miedo con el que se
quiere controlar a los hombres, a fin de que luchen por su
esclavitud, como si se tratara de su salvación. Spinoza denuncia un
complot de aquellos que tienen interés en afectarnos con pasiones
tristes. Quienes detentan el poder tienen necesidad de la tristeza de
sus sujetos para que estos sujetos se sientan culpables y así su
potencia de actuar, existir o pensar disminuye. La tristeza no vuelve
inteligente, en la tristeza, estamos perdidos. Cuando Spinoza arriba
a la conclusión de que los poderes tienen necesidad de que los
sujetos estén tristes, puede concluir con su redacción de la Ética.
Spinoza
define la esencia de un cuerpo de una manera intensiva, como cantidad
intensiva, no lo define por sus formas. Un
cuerpo es un agenciamiento, un encuentro de múltiples cuerpos más
simples. A partir de esto, Deleuze y Guattari llegan a definir la
máquina abstracta como aquella donde la cantidad intensiva determina
un encuentro, agenciamiento, de cuerpos. Es el “entre” los
cuerpos donde ejerce su acción la máquina abstracta, produce allí
un plan que da consistencia al encuentro.
La
máquina abstracta permite el funcionamiento del agenciamiento
actuando de manera inmanente, molecular. “Las máquinas abstractas
ignoran las formas y las sustancias, exceden toda mecánica, se
componen de materias no formadas. No tienen formas organizadoras,
presentan grados de intensidad”. Las máquinas abstractas actúan
en los agenciamientos concretos abriéndolos a otra cosa, conformando
un plan, o plano, desterritorializándolo. Plan
destinado a fracasar. El
fracaso del plan forma parte del propio plan. Siempre algo llega
demasiado tarde, o demasiado pronto, y obliga a recomponer todas las
relaciones de velocidad y de lentitud, todos los afectos, y modificar
el conjunto del agenciamiento cruzando el umbral para dejar el
territorio.
El
plan inmanente, donde actúa la máquina abstracta, tiene
forzosamente que fallar, pero los fallos forman parte integrante del
plan, que le hacen saltar de un agenciamiento a otro. Lo propio del
plan es que fracase, pues el agenciamiento tiende a devenir a otra
cosa, a traspasar el techo.“No puedes embarcar dos veces en el
mismo río, pues nuevas aguas corren tras las aguas”(Heráclito,
Fragmento 41-42).