Deambular sin rumbo por las calles de la ciudad sin
más objeto que experimentar el transcurso de la vida moderna. Esta descripción
nos ofrecía Charles Baudelaire a mediados del siglo XIX. Walter Benjamin adoptó
este concepto añadiendo el sentido del observador urbano moderno, como un
producto de la vida moderna.
En esta misma línea el concepto de psicogeografía, un
invento de los situacionistas, dota de un ‘corpus’ teórico a la afición de
deambular sin sentido por las calles.
La psicogeografía estudia los efectos del medio
geográfico, conscientes o no, al actuar directamente sobre el comportamiento
afectivo de los individuos. Siendo la teoría de la deriva la principal
estrategia de la Internacional Situacionista.
La Internacional Situacionista fue un
colectivo que se fecha entre el período de 1957-1972. Tras la Segunda Guerra
Mundial, en la sociedad europea se respira un ambiente conservador con una
sociedad disciplinada donde se impone un único orden social y cultural. El
capitalismo gobierna las relaciones en sociedad hasta el punto de convertir
todo en mera mercancía y el consumo masivo controla los anhelos de los
ciudadanos, convertidos en consumidores pasivos. Ante esta alienación de la
vida cotidiana en el espacio urbano, los situacionistas son conscientes de ese
control y adoptan una actitud crítica y contestataria en este contexto,
proponiendo otras formas de vivir en la ciudad y generando puntos de vista
alternativos que abran nuevas posibilidades de conocimiento de lo urbano. Su
revolución se centra en la experiencia cotidiana vivida en la ciudad, en la
dimensión concreta de la vida, como alternativas para el surgimiento de
subjetividades sociales diferentes. En consecuencia, las propuestas que
realizarán los situacionistas para el mundo del arte girarán en relación a
experiencias lúdicas por medio del urbanismo, con un análisis más etnográfico
de lo urbano. Se trata de una forma de crear conocimiento experimental y
procesual, demarcándose con esta actitud de cualquier conocimiento de carácter
científico o con valores cuantitativos sobre lo urbano. En definitiva, se busca
otra forma de conocimiento de nuestra realidad más próxima, más en relación con
las vivencias. Es
la psicogeografía una cartografía de vivencias. El deambular como descubrimiento,
como una forma de conocimiento. Una estrategia para experimentar nuestra
relación con nuestro entorno físico inmediato, escenario de nuestra vida
cotidiana. Son mapas compuestos por fragmentos de ciudades que se relacionan de
forma aleatoria, no por su funcionalidad sino por su carácter emocional. Estos
mapas no se corresponden con las referencias físico-espaciales que sirven para
identificar las divisiones administrativas de las ciudades modernas, no son
mapas para homogeneizar el espacio. Al no corresponderse con esta
funcionalidad, estos mapas de otra naturaleza consiguen reapropiarse de la
ciudad y constituyen otra forma de construir conocimiento. Los mapas de los
situacionistas son ajenos a las fronteras administrativas de las ciudades que
homogeneizan el espacio y se caracterizan por realizar una descripción
emocional de ese espacio basado en fragmentos de ciudades que se relacionan de
forma aleatoria y por su carácter emocional.
La deriva supone un comportamiento
lúdico-constructivo. Los practicantes debían dejarse llevar por las
solicitaciones del terreno y los encuentros que a él corresponden, abandonarse
al azar en el deambular por las calles sin más objeto que experimentar los
diferentes estados de animo que estas pudiesen provocar en el paseante. La
práctica de la deriva, término náutico que significa “ir con la marea”, es
utilizada como método para subvertir la homogeneidad de la vida cotidiana en
una ciudad. Se propone una utilización experimental del espacio urbano; por
ejemplo, se contempla el carácter fragmentario de zonas urbanas diferenciales
frente al carácter objetivo y unitario de “la sociedad del espectáculo”. Este
tipo de actividad experimental y sin normas preestablecidas de ejecución, donde
el azar y la arbitrariedad forman parte de la actividad. La deriva estaría en
íntima conexión con lo que se denomina psicogeografía, esto es, el estudio de
los efectos del medio geográfico al actuar directamente sobre el comportamiento
afectivo de los individuos.
Extractos agenciados de Francisco Gálvez: http://www.soitu.es/soitu/2009/05/26/fotografia/1243332408_285254.html,
y
de Cartografía Russafa: https://cartografiarussafa.wordpress.com/2-los-mapas-como-experiencia/
